Entendemos
como jubilación la interrupción definitiva de la vida laboral
activa debido a la edad o a situaciones laborales o de salud que nos
obliguen a adelantarla. Los tipos de jubilación existente
(voluntaria o involuntaria, anticipada o en el tiempo marcado,
completa o parcial) influirán en cómo nos afecta esta nueva etapa
en la que se suceden diferentes aspectos. Entre ellos, es tal vez la
pérdida de rol profesional, que en algunos casos, conlleva a una
pérdida de reconocimiento, una de las principales implicaciones de
la jubilación. Es frecuente que dicha pérdida de reconocimiento se
asocie también a una pérdida de estatus con la consecuente
reducción de ingresos por lo que no es de extrañar que la
jubilación conlleve un estrés
emocional importante
o una merma
de la autoestima.
También
en este momento pueden producirse cambios destacables en las
relaciones interpersonales. Por todo ello, muchas personas temen la
jubilación. Pero, ¿es tan negativo jubilarse? Si le damos la vuelta
a la tortilla vemos como el retiro profesional viene acompañado
también de multitud de situaciones positivas como descansar,
aprovechar el tiempo perdido, poder dedicarte a aquellas actividades
que tu trabajo no te permitía, viajar o quedarte en casa, estar con
los tuyos, vivir como quieras… sí “vivir”.
¿Por
qué no quedarse pues con el lado positivo? Para verlo de esta manera
hay una serie de pasos y consejos a seguir. Es cuestión de saber
cómo adaptarse progresivamente a la nueva situación.

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