Nadie
nace siendo asertivo. La asertividad es un estilo de comunicación
que se desarrolla a lo largo de nuestra vida, cuyas bases de
aprendizaje se instauran desde la infancia. Los modelos adultos
(padres y profesores) influyen en nuestra forma de relacionarnos con
los demás. Mientras que los estilos educativos agresivos o
dictatoriales dan lugar a niños
agresivos o
completamente inhibidos, los modelos educativos más democráticos en
los que los padres priman a la comunicación como principal
estrategia educativa, dan lugar a niños con un estilo de
comunicación asertivo.
También
las experiencias en nuestro día a día influyen a la hora de
comunicarnos con los demás. Hay personas a las que solo se les
atiende cuando gritan, por lo que no debe extrañarnos que tiendan a
comportarse de manera agresiva, mientras que otras, cada vez que
opinan se les castiga, por lo que prefieren adoptar un estilo pasivo.
A las personas a las que se les permite expresar su opinión sin ser
juzgadas se les facilita la puesta en marcha de un estilo de
comunicación asertivo.
Por
otro lado, existen rasgos de personalidad que favorecen el desarrollo
de un estilo de comunicación asertivo. El principal de todos es
la extroversión.
Las personas extrovertidas son sociables y les gusta el trato con los
demás. Esto hace que tengan más posibilidades de “ensayo-error”
en lo que respecta a su interacción con las otras personas, lo que
les permite adoptar mejores estilos de comunicación interpersonal.
¿Qué nos impide ser asertivos?
Algunos
de los motivos que se describen a continuación pueden impedir que
desarrollemos o adoptemos un estilo de comunicación asertivo:
- Pautas
educativas inadecuadas: es
posible que los adultos que rodean al niño hayan castigado los
comportamientos asertivos de éste mediante amenazas, reprimendas o
transmitiendo mensajes como “los niños buenos no contestan”. En
otros casos no ha existido un castigo del comportamiento asertivo,
pero tampoco se ha reforzado valorando sus opiniones.
- Se
desconocen los derechos personales, por lo que no se hacen respetar.
- La
persona obtiene más ventajas en la relación con los demás cuando
es agresiva o inhibida.
- La
persona no sabe identificar las señales de valoración de los otros
cuando es asertivo.
- Siente
unos niveles de ansiedad muy
elevados antes, durante y después de emitir una conducta asertiva.
- Las
consecuencias de mostrar una conducta asertiva pueden ser peligrosas
(por ejemplo que su jefe le despida, etcétera).

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