La
mente es muy compleja porque el ser humano no sólo puede tener miedo
de las cosas malas, sino también delas
cosas buenas.
El éxito, por ejemplo, en más de una ocasión produce sensación
de vértigo.
El miedo al éxito lo puede experimentar cualquier persona en algún
momento de su vida, y suele tener como consecuencia el autoboicot,
una actitud que le impedirá prosperar y alcanzar sus objetivos.
El
autoboicot, como indica la palabra, consiste en boicotearse y ponerse
trabas a uno mismo, creer firmemente que no seremos capaces de
alcanzar nuestros deseos en cualquier aspecto de la vida: laboral,
afectivo, académico, familiar… Es como un círculo del que la
persona no sabe cómo salir porque, además, tropieza una y mil veces
en la misma piedra.
En
esencia se trata de un temor que se basa en el miedo
al cambio:
está claro que el éxito también conlleva cambios importantes en la
vida del sujeto, le hace salir de su área de confort y de seguridad
(del terreno conocido).
El
miedo forma parte de la condición humana, es como un ancla que nos
invita a permanecer
cómodos en nuestra situación.
Sin embargo, es importante saber escuchar esa emoción para actuar a
pesar de todo. De lo contrario, no avanzaríamos en la vida, y no
tendríamos nuevas experiencias que nos ayudaran a crecer como
personas.
El
miedo al éxito nace ante los riesgos que supone tomar
ciertas decisiones.
Y es que el éxito es solo una cara de la moneda: cuando actúas,
siempre existe un margen de error. Por ello las personas tienen miedo
de equivocarse, de no ser capaces de tomar la decisión correcta.

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