Si
después de leer esto crees que no eres asertivo, no te preocupes. La
buena noticia es que la asertividad puede aprenderse en cualquier
momento de tu vida. Para ello, te ofrecemos a continuación algunas
técnicas para poner en marcha cuando adoptes un estilo de
comunicación asertivo:
- Técnica
del disco rayado (o roto): repite
el mismo argumento una y otra vez, de forma paciente y tranquila,
sin entrar en discusiones, pero sin cambiar su contenido, evitando
la posibilidad de que tu interlocutor “de la vuelta a la
tortilla”. Debes cuidar tu comunicación no verbal para que no
suene intolerante.
- Banco
de niebla: acepta
la parte de razón de la otra persona sin discutir. Dile que lleva
parte de razón en su argumento, pero que el tuyo es otro. Expresa
ahora el tuyo tranquilamente.
- Aplazamiento
asertivo: posponemos
la discusión para otra circunstancia donde estéis menos enfadados.
- Relativizar
la importancia de lo que se discute: relativiza
la importancia del desacuerdo y la discusión a la que está dando
lugar; ¿realmente lo que ha ocurrido es tan grave como para tener
esa discusión?
- Fraccionar
los temas: evita
entrar o sacar trapos sucios. Cuando la discusión vaya por otros
lados emplea la frase “Que tiene que ver… con….”. Este hecho
te ayudará a centrar el problema en el tema de discusión.
- Técnica
de la pregunta asertiva: cuando
creemos que nos critican injustamente o no tenemos claro el por qué
de dicha crítica, pregunta a tu interlocutor a qué se refiere con
lo que te está acusando (por ejemplo ¿a qué te refieres
exactamente con que no soy una persona comprometida?). Si tienes
razón te ayudará a cambiar y aprovecharás la crítica. Si no la
tiene, la acotarás.

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