Por
lo general, nos adaptamos mejor a lo que hemos elegido o esperamos
que suceda. Por ello, como principal medida preventiva, lo más
recomendable es tener
bien planificada la jubilación.
Al mismo tiempo, es importante conseguir unos ingresos adecuados que
nos garanticen una cierta tranquilidad, por lo que es primordial
llegar a buen pacto con la empresa.
Pero
con independencia de lo que nuestra empresa pueda hacer por nosotros,
será crucial que velemos por nosotros mismos. Por ello, deberemos
cuidar nuestra salud siguiendo las recomendaciones médicas
y manteniendo
una vida
activa,
algo que indudablemente repercutirá de forma favorable en nuestro
estado emocional.
Uno
de los mejores trucos para
que la jubilación no nos desborde de golpe es realizar
actividades propias de la jubilación mientras todavía se está
trabajando,
uno o dos años antes de jubilarse definitivamente, de esa manera
conoceremos mejor cómo será nuestra vida como jubilados y nos
adaptaremos a ella más fácilmente.
La jubilación no es el final, sino el paso siguiente al continuo de trabajo en el que ahora te toca recoger los frutos de tantos años de dedicaciónSerá importante también que nos rodeemos de amigos, familia y gente que nos quiere manteniendo unas relaciones sociales positivas. Una buena idea para ello es apuntarte, solo o con tu pareja o algún amigo, a una asociación cuyas actividades te interesen (ya sean estas deportivas, culturales, artísticas…). Realizar un viaje, cambiar de rutina y entorno también ayuda a superar la etapa de transición de la vida laboral a la jubilación, además de favorecer las relaciones personales y permitiros conocer nuevos grupos de amigos.
Por
otro lado, si siempre lo has deseado y tus circunstancias te lo
permiten es el momento de poder realizar
aquellos sueños o planes que tenías en mente para
esta etapa, por ejemplo ir a vivir a ese lugar en el que tanto tiempo
has estado pensando y tu actividad laboral no te lo permitía, o
dedicar más tiempo a un hobby determinado. En relación a este
hecho, intenta planificar tus nuevas actividades implicando al resto
de los miembros de tu familia.
Realizar
algún curso (nunca
es tarde para aprender cosas nuevas) o incluso enseñar tú mismo lo
que sabes a los demás (como profesor, guía, ayudante en cursos,
voluntariado…) te ayudarán a autovalorarte mejor y sentirte bien
contigo mismo.
Y
recuerda que es el momento idóneo para dedicarse
a la pareja y
recuperar la llama y el tiempo perdido por el trabajo. Ahora es
posible que estéis solos en casa (con los hijos emancipados) y sin
tantas responsabilidades, por lo que podéis retomar vuestra relación
con calma y pasión.
En
resumen, cambia el enfoque; la jubilación no es el final, sino el
paso siguiente al continuo de trabajo en el que ahora te toca recoger
los frutos de tantos años de dedicación

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